Un Savory de Caca

Bailando con la Loca

Dentro de mi selección de hombres apetecibles están consideradas varias características que mas bien, y a estas alturas, vienen siendo clásicas y que son factor común en ellos: barba, pelo corto (ojala rapado), cuerpo grueso y tosco, medio peluo, cosas por el estilo, y por sobre todo, y al parecer un requisito transversal en la fauna de mariconlandia postmoderna, sea varonil (en otras palabras que no se le note lo maricón, al menos no a todas luces). Y esta característica es primordial en muchos de los sentidos y aspectos relacionados con lo que a buscar pareja, independiente la temporalidad y fines de esta, se refiere, y nosotros, los maricones, somos capaces de distinguir hasta el más mínimo atisbo de mariconismo a kilómetros de distancia. En mi corta vida, he conocido a muy, pero muy pocos hombres de los cuales puedo decir sí, este weon pasa desapercibido en la Junta anual de Nazi-evangelico-opus-dei-antimaricón de Chile. Es que, sinceramente, no hay cosa peor, al menos para mi, que un tipo afeminado hiperventilado (entiendase un loca en todas sus variables), independiente de su fisoestructura, sin desmerecer, eso si, su calidad personal en otras áreas. Yo, y creo soy tajante en este sentido, no puedo estar y socializar con un loca a mi lado, es una cosa que va mas allá de lo que mi conciente puede tolerar y controlar. Pero, ojo, esto va mas allá de mi sola percepción, muchas veces he visto como se sitúa mi entorno, o el entorno circunstancial, al ver a una loca. Es una acción refleja hacer algún comentario molesto, evidenciarlo y despreciarlo, discriminarlo, etc. Es cosa que presente a alguien, luego de haberlo conocido o por ahí o por allá, para que el juicio publico comience respecto de su mayor defecto (o virtud), ser (o no) un Loca. No puedo decir que me importa un huevo si alguien es loca o no, porque no es así. Si quisiera estar con alguien, digamos, como pareja, no me gustaría que fuera un loca, porque, querámoslo o no, una loca siempre, siempre trae mas inconvenientes que descomplicaciones. Es cosa que hagamos el siguiente ejercicio: voy a nombrar situaciones y ustedes la imaginan con usted y su novio loca como protagonistas.

 

****Nota. Entendamos “novio loca” como una Paris Hilton con pene no necesariamente rubia.

 

 

-Matrimonio de un familiar.

-Bailando en cumpleaños de un amigo.

-Paseando.

-Comprando en un mall, probandose ropa.

-Almorzando con tus padres.

-Te paso a  buscar al trabajo y/o universidad.

- En el Teletrak

- Tu novio de dj en tu cumpleaños

- Tu novio de sorpresa llega en el bar que vas con tus amigos

 

Si su imagen fue de vergüenza ajena en solo una de estas situaciones, la verdad es que piensan como yo y no abra caso, sera imposible que se emparejen de un loca. Aps, y de paso, les dejo un video con el único loca que me cae bien: Fabio Mcnamara

 

Historias de amigos de amigos.

Hoy contare una historia. Le sucedió al amigo de un amigo. Hablo de David.

Él es un hombre normal, levemente mas afeminado que el resto de hombres que conozco, aunque lo suficiente para ser distinguido como homosexual a todas luces. De rostro y brazos morenos, torso peludo, cuerpo moldeado a lo bailarina. David gozaba de una adicción poco común. En su vida los hombres muy poco placer le provocaban y los culpaba de las excentricidades que con voluptuosidad disfrutaba. David era adicto a los cepillos de dientes. Si, tal y como leen. Tiene mas de cien, doscientos, los tiene de todos colores, pero, por encima de eso, y como pregona, de todos los tamaños y formas: ergonométricos, limpia lengua, de mango grueso y delgado, y en los albores de la modernidad, que hasta vibran. David cuenta que su primera experiencia sexual fue con el cepillo de su madre a la edad de once años, comenzando su adolescencia. Encontrabase David dándose una ducha, que, con el calor de la edad, cumplía con calmar otra necesidad a parte de su higiene, hablo de su calentura.Masturbarse en la ducha para David era ya casi una costumbre que, de tanto repetir, perdía emoción y efectividad. Un día, mientras se aprontaba a proceder con el manoseo, vio en el depósito de cepillos dentales familiares uno particularmente especial que llamo su atención por su estructura. Era de color rosado, grueso en la base simulando un torpedo, y mas delgado a medida que avanzaba hacia las cerdas. David lo vio muy similar a su propio pene a esa edad, y quiso experimentar que sentiría introduciéndolo en su ano, le tomo dos minutos decidir que lo haría. Unto el cepillo con tanta exaltación como pudo en bálsamo, al mismo tiempo que se daba suaves y efectivos masajes de dilatación a su ano con sus dedos,. Tomo el cepillo por las cerdas y trato de introducirlo lentamente, mientras el agua caliente de la ducha atravesaba su rendija nalgatoria, dilatando y haciendo más excitante su experiencia. Al principio fue doloroso romper el himen anal imaginario que suele ser un bache difícil, pero que despeja el camino a infinitas posibilidades de placer. Introdujo la parte más gruesa del cepillo primero, que se deslizaba como delineando, esculpiendo el ojete de David que pedía escandalosamente que no se detenga, mientras su pene se henchía, erectaba de inmediato, se hincho con tanta sangre como nunca antes (recuerda David que desde ese día su pene no paro de crecer) el cepillo entraba cada vez mas hasta rozar un punto tan placentero que casi lo lleva al orgasmo. Luego de empujarlo hasta las cerdas, David procedía a sacarlo, y, mientras con una mano se manoseaba el pene, sus cocos, los apretaba tratando ingenuamente de detener el orgasmo, con la otra metía y sacaba el cepillo de su ano, en una dinámica tal que mientras mas embutía el cepillo, mas agua caliente penetraba en su rendija y mas dilataba el aparataje trasero. Tanto que no tardo en provocarse un orgasmo tan grande, tan enorme, tan energético que mucho le costo reponerse de el, tanto que casi sintió que desfallecía.

Luego de este episodio David no se detuvo. Cada vez que se duchaba le hacia el amor al cepillo de dientes de su madre. Este acto, que de cierta forma incluye una perversión inmoral, a David le aumentaba el morbo. Pronto cambio al cepillo de su padre imaginando que era el propio miembro de su progenitor el que le calaba el recto, alimentando aun más los niveles de placer de David. Luego, cambio al de sus hermanos y así, en los momentos, y para complacer sus deseos, más hedonistas, procedía con el suyo propio. David, como buen maricón, no dejo que su fetiche le excluyera del placer de un pico real, y por mas que ha probado mas de mil a su edad actual, no cambia por nada el mango de un buen cepillo dental untado con bálsamo en una tina caliente.

 

16 años y 25 Centímetros

Aburrido el fin de semana me planté a llamar al fono gay para ver qué ofrecía de entretención el número aquél, cinco ocho cinco ocho cinco etcétera, etcétera. Aburrido hasta el hartazgo. Lo mismo de siempre: voces somnolientas se entrecruzaban con las mariposas diva-porno cuyo ano suspira más fuerte que su boca. El escaso lenguaje me hacía presagiar a las bostas iletradas y calientomáticas que estaban al otro lado de la línea. Seguí escuchando, a ver si alguno me despertaba interés.
16 años, 25 cm, sector centro. VEINTICINCO CENTIMETROS!!!!.
Deprimido intuía y reflexionaba lo injusta que era la neo genética que nos golpea y arrebata esa naturalidad de la generación de los nacidos en los ochenta.
Meditabundo aún, imaginaba un encuentro con el mozalbete, supuestamente superdotado. Lo imaginaba feo, loca, probablemente negruzco y con serios problemas de feromonas revoloteando por su cuerpo impúber e imberbe. Ahí, en esa habitación con pósters de superstar semidesnuda se presentaba ante la mía, genéticamente estandarizada (16-17 cm) pareciendo una astilla ante su dantesco palo, que más que dar ganas de tragarlo tomo distancia de lo que pudiese pasar o hacerme. Simulando una boa trataba de acércaseme el mozalbete exhibiendo su constrictor con afroascendencia. Aaah!!!, corro fuerte y derecho y en sentido contrario a la inhumanidad como un roedor acechado por la culebra. Un fiasco de fantasía (casi envidia).
Evidentemente mi reacción es muy distinta a la de la mayoría de los maricones que repletan números como esos en busca de lo que yo rehuyo y, además, me sugiere, haciendo una mini encuesta messengerística, que los gays prefieren un pene grande ante uno pequeño. En su totalidad los golosos de mis contactos unánimemente aplastaron mi humilde referencia personal. Yo, en mi hambre constante de preguntarle todo a google, busqué cual sería el tamaño promedio mundial de un pene. Sorprendentemente es bastante mas baja de lo que yo suponía, el promedio erecto de un pene mundial según Kinsey es de, en rango, 15.76-16.25 cm, siendo los caucásicos los mas favorecidos( Al contrario de lo que yo creía, eran los negros). Otra sorpresa fue el subproducto de mi búsqueda: encontré algo mucho mejor, la solución a muchos de los problemas de autoestima y una sugerencia a nuestra truncada genética ochentera, un manual que en simples pasos oferta aumentar el tamaño del pene de 3 a 8 cm. Impresionante ¿No?.
Pues claro, supuestamente y como publicita el sitio de donde lo bajé, estos pasos se sustentan en íntegros estudios científicos blablablabla…, pura palabrería que no hace mas que justificar un estrangulamiento a nuestro mas cercano amigo(metaforicamente hablando) con tal de que aumente su tamaño, sustentándose en una exégesis bien cimentada (pero predecible) ¿estarían dispuestos a auto masajear su pene en erección y a asfixiar el glande con tal de que aumente su longitud y grosor durante tres a cuatro meses?. Si tu respuesta es un sí rotundo, seria sinónimo de dos cosas: seguramente te masturbas todas las noches y si te ofrecen hacer lo mismo en simples pasos y obtener además como beneficio crecer tu minúsculo aparatito, no lo dudarías, y se entiende. Y dos, que eres un ser humano con mucha desesperación por aumentar el tamaño de tu humanidad que, dentro de tu mediocre y patética antropoestructura, ves la posibilidad remota de mejorarla que el estrangulamiento pasa a ultimo plano. Pues bien, les dejo el link de descarga para que te lo bajes y disfrutes luego de una tremebunda tula. Lo que es yo, seguiré valiéndome de mi estructura promedio católicamente, tratando de engordar mi campo cognitivo con ejercicios mentales para atraer a mi macho alfa.

La visión "Maricón Estandar"

¿Han notado que la masa bruta aun sigue encasillando a los homosexuales como un subgénero satélite del sexo femenino?. Claro, la mayoría de los maricones que pertenece a las luminarias y que osa declararse abiertamente como tal, son precisamente los que mas enarbolan a que nos veamos como unos remedos del conjunto de conductas tipo de una mujer hueca, escandalosa e hiperventilada, convengamos en la mujer Garcia Lorca. Y aunque no son estas las conductas que mas odio del homosexual estándar, si me parece insólito que en vísperas de finalizar el calendario maya, sigamos pensando que para ser homosexual tenemos que cumplir con ese “deber ser” que implica mujerearse, usar pantalones a la cadera y sociabilizar lo mas posible cosa que todos nos quieran como “el maricón que nos hace reír”. Muchas veces me han dicho, en su mayoría hombres y mujeres heterosexuales, que no parezco gay o que si no les digo no se hubieran dado cuenta de que lo soy, hasta que me habían echado el ojo (en el caso de las mujeres claro esta, para que esto tenga sentido). Por supuesto, esto no es motivo de orgullo ni tampoco lo contrario, mas bien ratifica que mi visión de las cosas no es mas que la del general. La masa desconoce que existen homosexuales metaleros, punketas, ejecutivos, intelectuales, gente que en sus narices pasa desapercibida, que ellos, con sus prejuicios absurdos siquiera sospechan que un maricón les esta haciendo su declaración de impuestos, cursándole infracciones o terminando de construir sus ampliaciones en la casita de la playa. Estoy un poco aburrido del estereotipo, y creo que si bien, supuestamente, se necesita representatividad, podríamos cambiar esa representatividad tan vejada por el resto por una mas ad-hoc con lo que muchos de los que pertenecemos a la comunidad constituimos, una que nos identifique a todos, o a los pocos también, que somos ligeramente distintos al maricón promedio (o muy distinto). Mi intención no es radicalizar y componer una campaña en contra de los maricones menos machos, ni menos albergar activismos en mi degenerada conciencia. O bien no me interesan las solucionen que pudiesen esperar como conclusión. Mas bien, solo les quiero aclarar que seguiré detestando los estándares, despreciando al maricón de pantalón tres cuartos a la cadera, al escandaloso de labial y barba y al que se arroje a dirigirse a mi con un “ella” de “a” extendida.

Presentación:





Más o menos he sido un detractor de todos los convencionalismos existentes. Y, teniendo en cuenta que esta es una web orientada a la “comunidad” (llamare así al conjunto tropa de homosexuales que atiborran el planeta y que están leyendo), me hace pensar en lo dicótomo que me debo leer (o ver) escribiendo para una instancia convencionalista como esta. Ahora, como también la censura es un convencionalismo, prefiero ocupar mi fervoroso provecho en pro de despotricar y descuerar a cuanto objeto (o sujeto) se me ocurra en vez de seguir echado en mí cama mirando alguna peliculilla esnob. Aplicando dicha lógica, lo primero que yo, por convencionalismo propio, debería hacer, es descuerarme inescrupulosamente frente a ustedes para que estemos en igualdad de condiciones, en el caso de que se les ocurriese, claro esta, afrentarme. Pero no lo haré, ¿saben por que? Porque no me interesa lo que ustedes piensen de mi, ni mucho menos creo que les interese lo que yo mismo pudiese pensar de mi mismo, y para que decir mis editores, a quienes les importa un plátano lo que yo quiera o no decir de mi. Así que, apoyado por el rencor que embarga mi ser, y sin trascendentalismos, me dedicare, como dije, apoyado de todo mi ferviente interés de provecho a hablar en breves párrafos sobre lo que se me venga en gana y, también, por sobre todo, denotar (ojo, no denostar) todo lo que nos hace maricones y criticar todo lo que odio de la imberbe masa conocida como comunidad

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